jueves, 12 de agosto de 2010

La cerveza como origen de la civilización


Pero hasta el desarrollo del alcantarillado la humanidad tuvo otra manera de protegerse de las enfermedades que podía transmitir el consumo de agua. Consistió en echarse al coleto algo bastante mejor. Steven Johnson lo explica de nuevo en “El mapa fantasma”:

“La búsqueda de agua potable se remonta a los orígenes de la civilización. Tan pronto como se formaron los primeros asentamientos humanos, enfermedades de transmisión hídrica como la disentería se convirtieron en un importante obstáculo para la población. Durante gran parte de la historia de la humanidad, la solución a este problema crónico de salud pública no consistió en potabilizar el agua. La solución fue beber alcohol.

En una comunidad que carecía de provisiones de agua pura, lo mas parecido a un fluido “puro” era el alcohol. Cualesquiera que fuera los riesgos que planteara para la salud la cerveza (y más tarde el vino) en los primeros días de asentamientos agrícolas, las propiedades antibacterianas del alcohol servían para contrarrestarlos. Era mejor morir de cirrosis del hígado a los cuarenta años que de disentería a los veinte.

Diferentes botellines del líquido elemento

Muchos historiadores de inspiración genetista opinan que la confluencia de la vida urbana y del descubrimiento del alcohol genero una presión de selección masiva en los genes de todos los humanos que abandonaron el modelo de vida cazador-recolector. Al fin y al cabo, es bien sabido que el alcohol es un veneno mortal y adictivo. Para digerir grandes cantidades de esta sustancia, es necesario que el organismo sea capaz de incrementar la producción de unas enzimas llamadas alcohol dehidrogenasas, rasgo regulado por un conjunto de genes situados en el cromosoma cuatro del ADN humano.

Muchos de los primeros agricultores carecían de ese rasgo, por lo que eran genéticamente incapaces de “retener su alcohol”. En consecuencia, muchos morían a una edad temprana sin haber tenido hijos, ya fuera por el abuso del alcohol o por las enfermedades transmitidas a través del agua. A lo largo de varias generaciones, el banco genético de los primeros granjeros fue quedando bajo el dominio de los individuos capaces de beber cerveza con regularidad.

Si el vino es considerado por su color rojizo la sangre de Cristo, mejor no preguntar qué es la cerveza.

La mayoría de la población del mundo actual desciende de aquellos primeros bebedores de cerveza, y hemos heredado en gran medida su tolerancia genética al alcohol. (Lo mismo sucede con la tolerancia a la lactosa, que paso de ser un rasgo genético poco frecuente a introducirse, gracias a la domesticación del ganado, en la tendencia dominante entre los descendientes de los vaqueros). Los descendientes directos de los cazadores-recolectores, igual que muchos indios americanos y aborígenes australianos, nunca se vieron forzados a superar ese obstáculo genético, razón por la cual hoy en día muestran desproporcionados índices de alcoholismo.”

Lo cual nos remite a aquella conocida anécdota de la filmación de La Reina de África en el Congo, en la que todo el equipo de rodaje cayó enfermo de disentería excepto John Huston y Humprey Bogart, quienes al parecer se hidrataron únicamente con el whisky traído de América.

En conclusión, que sin la cerveza quién sabe si habrían sido posible el paso al sedentarismo, el desarrollo de la agricultura, la formación de grandes núcleos de población y en definitiva –y aquí pongamos los ojos en blanco y que empiece a sonar el “Así habló Zaratustra”- el inicio de la civilización misma.


copy & paste de aquì

1 comentario:

  1. Se non è vero, è ben trovato. Yo rehúyo la leche no fermentada y rehúyo el alcohol, pero bien cierto es que soy daltónico y miope de herencia, aparte de colgarme un huevo más que el otro, que no sé si es normal. No me considero el culmen de la adaptación darwiniana al medio. Cierto que he bebido aguas de lo más sospechosas sin efectos secundarios (e.g. San Andrés de Teixido, puros meados del pueblo). Mis jugos gástricos, a lo que se ve, revientan a la Escherichia Coli y procesan los nitritos.

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